Jamaica: la isla de la mística natural

23 May Category Caribe

La hermosa Jamaica es mucho más que atletas y reggae. Cuando descubrimos la belleza del país, con sus paraísos costeros, sus montañas verdes y su enorme riqueza cultural, entendemos de donde nace la “mística natural” a la que Marley le canta en uno de sus temas inolvidables.

Entre tantas playas y destinos lindos es difícil elegir un lugar donde quedarse en Jamaica. Muchos optarán por quedarse toda la estadía en un resort all inclusive de cara al Caribe. Pero los que quieran conocer a fondo los atractivos jamaiquinos (y disponen de al menos diez días), acá tienen un tour completo con los mejores lugares para conocer dando la vuelta a la isla.

Kingston: comenzando en las raíces

El punto de llegada es la capital: Kingston. Aunque apremie la avidez de playa, vale quedarse un día para sentir la vibra de la ciudad. El centro de Kingston ofrece un lindo panorama de casas tradicionales rodeadas de verde y edificios modernos, siempre con la montaña San Andrés de fondo y, al frente, uno de los puertos naturales más grandes del mundo. La mixtura entre el pasado inglés y las raíces africanas marcan la interesante cultura de Jamaica, y no hay mejor lugar para vivenciarla que la capital.

Durante una jornada en Kingston se puede visitar el Museo de Arte Nacional, la hermosa Devon House (casa del primer millonario negro de Jamaica y símbolo de la diversidad cultural) y los jardines de la King House (la casa de gobierno). Los amantes del reggae tienen que visitar el Museo de Marley, ubicado en la antigua residencia y estudio del cantante, y el Trench Town Culture Yard, un centro cultural en el barrio donde nació el género musical.


Vista aérea de la preciosa ciudad de Kingston

 

Blue Mountains: ecoturismo y café

Antes de llegar a la playa de Port Antonio, hay una parada imperdible bastante cerca de Kingston: Blue Mountains, la cadena de montañas más grande del Caribe. Aquí está el Blue Mountain Peak, el punto más alto de la isla, donde además de hacer mucho trekking y admirar vistas espectaculares, se puede hacer el famoso tour por la plantación de café (aquí se cultiva el Blue Mountain coffee en las alturas, considerado entre los mejores del mundo).

Una de las fincas más lindas para conocer es Lime Tree Farm, donde los guías locales muestran todo el proceso de producción cafetera e incluso hay cabañas para quedarse. Pero para la mayoría, una excursión por el día bastará para llevarse una hermosa impresión de las montañas azules. Eso sí, nadie puede irse sin probar la gastronomía tradicional en alguno de los restaurantes ecológicos del parque.


Blue Mountains nos regala vistas preciosas

 

Port Antonio: perdidos en la Laguna Azul

Después de un día de fuerte caminata, traspasamos las Montañas Azules parra llegar, al fin, a la costa. Port Antonio es el destino perfecto para descubrir el mar jamaiquino. El pueblo es bien tranquilo y en sí no tiene demasiado, más que algunos alojamientos (las guest houses son buena opción, siempre muy bien atendidas por los locales) y lugares para comer (el pollo con arroz y porotos es el plato típico). Pero la opción preferida para quedarse son los resorts frente a la playa, situados en entornos naturales cerca de Port Antonio.

Surfear en Boston Beach y probar la gastronomía local en uno de los restaurantes sobre la Boston Bay son dos de los imperdibles de Port Antonio. Los que viajan en plan romántico, tienen que sumergirse en la Blue Lagoon, el mismo lugar donde Brooke Shields filmó “La Laguna Azul”. Todo en el entorno nos hace sentir como los protagonistas de esa peli, perdidos en uno de los rincones más exuberantes del planeta.

En la lista de “paisajes sacados de un sueño” también hay que incluir las Cataratas Reich, el Río Grande (que se puede navegar en una balsa de bambú) y la playa San San en la Cala del Francés. Pero el paseo más espectacular es Frenchman’s Cove, una pileta natural de aguas templadas, rodeadas de mucho verde y acantilados. Un spa ecológico en el paraíso.


Otro de los lugares más lindos de Jamaica, Port Antonio

 

Ocho Ríos: un jardín tropical frente al Caribe

Ocho Ríos es el gran destino costero de Jamaica, donde paran los cruceros caribeños y se encuentra una de las residencias de James Bond. Aquí los grandes complejos hoteleros y una ciudad con gran infraestructura turística se combinan con playas de aguas turquesa y una flora tropical exuberante.

Turtle Beach, James Bond Beach y Reggae Beach son las playas más visitadas de Ocho Ríos, con todo lo necesario para pasar el día bajo el sol (y, con un poco de suerte, ver tortugas marinas nadando en su hábitat natural). Para descubrir la belleza natural de la zona, hay que dedicar un día al Cranbrook Flower Forest, un parque selvático impresionante, y a la vuelta pasar por las cascadas más famosas de Jamaica: Dunn’s River Falls. Uno de los paseos más interesantes para los fanáticos del reggae es la tumba de Bob Marley en la pequeña aldea de Nine Mile, a una hora y media de Ocho Ríos.


Efectivamente, un jardín tropical frente al Caribe

 

Noches fluorescentes en Montego Bay

De día, Montego Bay no difiere demasiado de Ocho Ríos: playas preciosas, mucha vegetación y excelentes servicios turísticos en la ciudad. Pero a la noche es cuando nace la magia única de la Bahía. Por un lado, es el destino ideal para salir de fiesta y dejarse llevar por los ritmos caribeños, ya que están algunos de los clubes más grandes de la isla. Por otro, el mejor sitio de Montego Bay hay que visitarlo de noche: Glistening Waters, la laguna fluorescente. Hay muchos tours en barco que llevan hasta el lugar, donde los microorganismos que brillan hacen parecer que estuviéramos navegando en un cielo estrellado. Los que se animen, no pierdan la ocasión de nadar entre los peces y luces fosforescentes.


Glistening Waters, in-cre-í-ble

 

Experiencia multicolor en Negril

Y si Montego Bay te atrapa, Negril logrará que quieras quedarte en Jamaica para siempre. De camino a este balneario, ya nos infarta la perfección de Bloody Bay, una playa tranquila de agua tibia y calma, ideal para los que viajan con chicos. Los hoteles frente al mar también cautivan con su estilo salvaje fusionado con servicios de lujo, como hechos para una luna de miel.

Los acantilados de Negril, formados por corales multicolor, están entre los lugares más especiales de la isla. Acá se puede almorzar admirando el paisaje, nadar en aguas transparentes e incluso practicar snorkel y descubrir peces de colores. Y hablando de colores, el Mercado de Artesanías junto al Norman Manley Boulevar es el paseo recomendado para traerse un lindo regalo. Al sur de la ciudad, el Faro es otro sitio muy representativo. Y los que quieran más ecoturismo, tienen que visitar la Royal Palm Reserve, donde pueden verse cocodrilos y aves autóctonas.


Nada mal, ¿no?

 

Port Royal: leyendas piratas y paseo a Lime Cay

Los que vieron “Piratas del Caribe” van a adorar terminar la vuelta a Jamaica en Port Royal. Antes de que un terremoto la destruyera, fue la primera capital británica de la isla, famosa por la cantidad de piratas que albergó durante el siglo XVII, y por lo que se consideró “la ciudad más malvada del Nuevo Mundo”. Hoy guarda trozos de historia muy atractivos, muchos de ellos solo visitables bajo el mar. Pero también se puede ver los vestigios históricos de la ciudad sin hacer submarinismo, en el Museo Arqueológico y en la Fortaleza Charles Fort.

No podemos volver a Kingston sin visitar Lime Cay, un islote de arena blanca. Para llegar hay que arreglar con algún pescador de la zona que nos lleve en su bote. En el Cayo Lime no hay servicios, por lo que hay que llevar agua y alimentos para el día, y simplemente acostarse en la arena a gozar de un paraíso donde la mística de la naturaleza todavía no ha sido trastocada por el hombre.


A esta altura ya estás completamente enamorado de Jamaica, ¡y como para no!